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¿Hay que destruir a ChatGPT? por Enrique San Juan

Nuestro colaborador Enrique San Juan nos presenta este comentario sobre el tema más candente de la IA: ChatGPT. Los invito a verlo, no tiene desperdicio.



La irrupción en la esfera pública y profesional de ChatGPT, una de las inteligencias artificiales más avanzadas, junto con las voces que claman por su restricción o control escenifican, una vez más, el mito de Prometeo y sus consecuencias para la humanidad.


En uno de los relatos más icónicos de la mitología griega, el mito de Prometeo y Pandora perdura en el inconsciente colectivo general como una advertencia latente sobre la ambición humana y sus posibles repercusiones.


Prometeo, un titán de la cosmogonía griega, desafió a los dioses al robar el fuego sagrado y entregárselo a la humanidad, lo que permitió su progreso y desarrollo. En respuesta a este acto de enfrentamiento, Zeus castigó a Prometeo y envió a Pandora, la primera mujer, con una caja que contenía todos los males del mundo. Al abrir la caja, Pandora liberó desgracias y sufrimientos sobre la humanidad, un recordatorio de que la ambición desmedida puede tener efectos devastadores.


Esquema repetido en la literatura y el cine


A lo largo de la historia, este patrón ha sido explorado en la literatura y el cine una y otra vez, desde el «Frankenstein» de Mary Shelley hasta películas como «Blade Runner» y «Ex Machina». Estas obras nos enfrentan a las consecuencias no deseadas de la creación humana y a la necesidad de responsabilidad y ética en la búsqueda de conocimiento y poder.


Hoy, con la aparición pública de la inteligencia artificial, ChatGPT se ha convertido en una reencarnación de este arquetipo. Aunque no es una entidad física o autónoma, ChatGPT es un ejemplo de cómo la ambición humana por desarrollar tecnología compleja puede plantear riesgos y desafíos.


Al igual que Prometeo, los desarrolladores de ChatGPT han creado algo poderoso y trascendental, pero también potencialmente problemático. Existen similitudes entre ChatGPT y el patrón de Prometeo. Ambos casos involucran la ambición humana de ir más allá de los límites del conocimiento y la capacidad. Además, tanto Prometeo como ChatGPT enfrentan consecuencias imprevistas, ya que la inteligencia artificial puede ser utilizada de maneras positivas, pero también perjudiciales, ya sea de forma intencional o no.


Es, precisamente, esta preocupación en torno al potencial negativo de ChatGPT y otras IA la que ha llevado a algunas autoridades y países a tomar medidas regulatorias y de prohibición, similar a cómo la comunidad –en el caso de Frankenstein– busca destruir o controlar la creación problemática


Un programa que puede ser mejorado


Sin embargo, también hay diferencias clave entre ChatGPT y el mito de Prometeo. A diferencia de las creaciones en las historias de Prometeo o Frankenstein, ChatGPT es un programa de software desarrollado para colaborar con usuarios humanos. Sus intenciones son servir como una herramienta útil y no causar daño. Además, ChatGPT es adaptable y puede ser mejorado con el tiempo para abordar problemas y deficiencias.


En lugar de prohibir y perseguir el uso de ChatGPT y otras aplicaciones de IA, deberíamos aprender de la lección de Prometeo y abordar la responsabilidad y la ética en su desarrollo. La inteligencia artificial tiene un enorme potencial para mejorar nuestras vidas y resolver problemas globales, pero también plantea riesgos que no podemos ignorar. La clave está en adoptar una postura equilibrada y consciente sobre el uso y desarrollo de estas tecnologías, garantizando que se utilicen de manera ética y responsable.


Relación saludable con la IA


Alentar la investigación y el diálogo sobre las implicaciones éticas, sociales y legales de la inteligencia artificial puede asegurar que desarrollemos una relación saludable con estas herramientas. Al reconocer y abordar las posibles consecuencias negativas, podemos aprovechar el potencial positivo de ChatGPT y otras aplicaciones de IA sin caer en la trampa de la ambición desmedida.


ChatGPT y otras inteligencias artificiales pueden verse como manifestaciones modernas del mito de Prometeo, pero no tienen por qué seguir el mismo camino trágico. Al enfocarnos en la responsabilidad, la ética y la colaboración entre humanos y máquinas, podemos forjar un futuro en el que la inteligencia artificial en lugar de ser vista como una amenaza, sea percibida como una fuerza positiva y transformadora.


Y tú, ¿qué opinas?


Saludos cordiales.



Nota de Editor: pueden contactar a Enrique en los siguientes lugares:


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