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Hábitos Atómicos: La Ley del Menor Esfuerzo

Actualizado: 7 feb

¿Han pensado por qué históricamente hubo mucho más comercio entre Europa y China/Oriente pese a las enormes distancias, que entre Norte y Sur África? Esto fue por la “Ley del Menor Esfuerzo” que nos explica/aplica James Clear de “Hábitos atómicos” en este comentario.

Fuente: revista Fantasías número 1, agosto 1964, editorial Zig Zag.

 

Resulta curioso asociar el desarrollo de ciertas culturas a la distribución Latitud – Longitud. El mapa que se comparte lo muestra gráficamente.

 

Esta explicación, que es absolutamente aplicable a los hábitos está basada en los planteamientos de Jared Diamond en su fantástico libro “Armas Gérmenes y Acero” (http://tinyurl.com/4cvvpm2t).

 

¿Cuál es la idea? Simplemente que cuando, hace miles de años la agricultura comenzó a desplazarse por el planeta fue mucho más fácil que lo hiciera este a oeste (o viceversa) que de norte a sur porque se mantienen aproximadamente los mismos climas. Es decir que lo que se mantiene y desarrolla no es lo que más cuesta (digamos que no fue fácil para los agricultores desplazarse, sembrar, cosechar y recibir constantes ataques de otros grupos humanos) sino lo que lo que tiene menos resistencia. Y claro si a todo lo dicho le agregamos que los agricultores se desplazaban de sur a norte (en América por ejemplo) encontraban climas muy distintos que les dificultaban aún más el trabajo.

 

El autor menciona que: “Como resultado la agricultura se extendió 2 o 3 veces más rápido a través de Asia y Europa que en América. A lo largo de los siglos esta pequeña diferencia tuvo un gran impacto. La mayor producción de alimentos permitió el mayor crecimiento de la población. Con más pobladores estas culturas fueron capaces de formar ejércitos más poderosos y estuvieron mejor equipadas para desarrollar nuevas tecnologías. Los cambios empezaron siendo pequeños (un cultivo que empezó a extenderse un poco más lejos, la población que comenzó a multiplicarse mayor velocidad), pero al combinarse constituyeron diferencias importantes. Hoy la expansión de la agricultura provee un ejemplo de la Tercera Ley del Cambio de Conducta escala mundial.

 

La sabiduría convencional mantiene que la motivación es la clave del cambio de hábitos. Si realmente quieres algo, puedes conseguirlo. Pero la verdad es que nuestra verdadera motivación consiste en ser perezosos y hacer lo que es más conveniente. Y a pesar de lo que pueda firmar el más reciente éxito editorial sobre productividad, ya esta es una estrategia inteligente, no absurda”.

 

¿Cómo se aplica esto a la creación de hábitos y a la eliminación de los negativos?

Si se fijan el comentario anterior devela que nuestra tendencia normal no es el esfuerzo sino la pereza (no tenemos por qué avergonzarnos por eso 😊, probablemente si nuestros ancestros de hace miles de años no la hubiesen tenido no habrían inventado ni los Arados ni los molinos y la agricultura se seguiría haciendo a “lomo humano” solamente) por lo tanto en vez de oponernos a esa lógica la vamos a utilizar a favor de los hábitos que queremos desarrollar.

 

Imagino que ya lo sospechan: vamos a usar poca cantidad de energía para iniciar ese hábito que queremos desarrollar. De esa forma no nos esforzamos en demasía y logramos nuestros objetivos.

 

¿Cómo podemos aplicar este principio?

A partir de lo que menciona el autor cuando señala que “De todas las acciones posibles que podemos tomar, la que elegimos es aquella que nos produce mayor valor con el menor esfuerzo. Nos motiva hacer lo que es más fácil”. Y remata esta idea diciendo: “Hábitos como desplazarnos por la pantalla de nuestro celular, revisar correos electrónicos y ver televisión nos roban una gran parte de tiempo porque se pueden realizar casi sin esfuerzo. Son sumamente convenientes”.

 

Lograr un objetivo con más esfuerzo es equivalente a:


Forzar el paso del agua a través de una manguera que está doblada abriendo más la llave para aumentar el flujo.


Se puede hacer, pero con mucho esfuerzo y creando tensión en la vida. Sin embargo, simplificar y facilitar los hábitos es equivalente a estirar la manguera para que el agua fluya fácilmente. Es decir que en lugar de vencer la resistencia  se trata de reducirla.

 

Voy a compartir dos ejemplos personales y recientes para que se entienda mejor:

1. Anoche pensé en preparar huevos revueltos para el desayuno de hoy. Entonces, antes de leer estos consejos lo que hubiese hecho es tratar de memorizar ese objetivo creando tensión (¿me recordaré mañana o no?). En vez de eso lo que hice fue dejar la sartén y algunos utensilios sobre la cocina/estufa (la fotografía adjunta es 100% real 😊). De esa manera me olvidé del tema (reducir la carga) haciendo seguro que al otro día iba a recordar el tema solo al entrar a la cocina. ¡Por supuesto que funcionó!

2. Por prescripción de mi kinesiólogo debo usar la caminadora para fortalecer mi cuerpo en el tratamiento médico que estoy recibiendo. Para eso decidí usar una caminadora que mi hijo menor compró hace más de un año y que casi no se ha usado. Primero estuvo al fondo de la casa pero estaba en un lugar de mucho tránsito y lejos de un enchufe/conector eléctrico cómodo. Luego mi hijo la llevó a su pieza/dormitorio pero tampoco la usó mucho, probablemente porque el cuarto no es de grandes dimensiones. Como mi uso era de primera necesidad mi señora la acomodó justo fuera de nuestro dormitorio en un patio cubierto (la fotografía adjunta también es 100% real). Ahí no incomoda el paso, puedo conectarla con un “alargador” pasándolo por la ventana y dejando sobre la propia caminadora: una caja con las zapatillas para usarla y los audífonos para la música.


¡También ha funcionado! Simplemente paso junto a ella, tomo la caja, ingreso al dormitorio, me las pongo, conecto el cable, salgo con el celular y lo utilizo con los audífonos. Es decir que solo por el hecho de acercarme a buscar las zapatillas ya se “dispara” el hábito con poco esfuerzo y mucha fluidez. Pienso que tener las zapatillas sobre la caminadora hace toda la diferencia.


Espero que estas breves pero interesantes ideas haya sido de utilidad paera encontrar formas de mejorar nuestros hábitos.


Para terminar voy a citar algunas frases más del autor respecto a dos temas:

1. Cómo conseguir más con menos. En esta sección el autor nos comparte que:

- “Es más fácil construir hábitos cuando encajan en el flujo de tu vida cotidiana. Es más sencillo que vayas al gimnasio si está camino a tu trabajo, porque detenerte ahí no va a añadir mucha tensión a tu estilo de vida. Por el contrario, si el gimnasio está fuera del camino que normalmente sigues —incluso si son apenas algunas cuadras—, tendrás que desviarte para poder llegar ahí”.

- “Podemos eliminar los puntos de tensión o resistencia que nos detienen para lograr lo que deseamos. Esto es precisamente lo que los fabricantes de artículos electrónicos comenzaron a hacer en Japón en los años setenta”. Aquí cita un artículo publicado por el New Yorker titulado «Better All the Time» [Siempre mejor], que James Surowiecki escribió: “Las firmas japonesas han acentuado lo que ha llegado a conocerse como producción lean o racionalizada, la cual busca eliminar de manera implacable el desperdicio de todo tipo del proceso de producción hasta el punto de rediseñar los espacios de trabajo para que los trabajadores no tengan que perder tiempo al girar para alcanzar las herramientas que requieren. El resultado fue que las fábricas japonesas llegaron a ser más eficientes y sus productos más confiables que los productos estadounidenses. En 1974, las llamadas al servicio técnico de los televisores a color estadounidenses eran cinco veces más frecuentes que para los televisores japoneses. En 1979, a los trabajadores estadounidenses les tomó tres veces más armar sus productos”.

- “Si observas los productos que más generan hábitos en los usuarios, te darás cuenta de que una de las cosas que esos bienes y servicios hacen mejor es eliminar tensión de la vida de quienes los usan”.

- “Si observas los productos que más generan hábitos en los usuarios, te darás cuenta de que una

de las cosas que esos bienes y servicios hacen mejor es eliminar tensión de la vida de quienes los usan”.

 

2. Preparar su ambiente para su uso futuro. En esta sección el autor nos comparte que:

- “Hay muchas maneras de preparar el ambiente para que esté listo para su uso inmediato. Si quieres preparar un desayuno nutritivo, desde la noche anterior deja la sartén en la estufa, coloca el aceite en aerosol a un lado, y saca todos los platos y utensilios que vas a necesitar. Así, cuando despiertes, hacer el desayuno será fácil”.

- “También puedes invertir este principio y preparar el ambiente para hacer que los malos hábitos se vuelvan difíciles. Si te das cuenta de que ves demasiada televisión, por ejemplo, desconéctala después de usarla. Vuélvela a conectar solamente cuando seas capaz de decir el nombre del programa que quieres ver”.

- “Es notable la poca resistencia que se requiere para evitar una conducta indeseable. Cuando coloco la cerveza en la parte posterior del refrigerador, donde no puedo verla, bebo menos. Cuando borro las aplicaciones de redes sociales de mi teléfono, pueden pasar semanas antes de que las vuelva a instalar y me conecte a ellas”.

- Por último, “debemos hacernos la siguiente pregunta: «¿Cómo puedo diseñar un mundo en el que sea fácil hacer lo que es correcto?». Rediseña tu vida para que las acciones que importan más sean siempre las más sencillas de realizar”.

 

Nota de Editor: como se ha destacado varias veces estos comentarios están tomados y citados del libro “Hábitos Atómicos” de James Clear, Editorial Paidós, 2018, 326 páginas.


Saludos a todos

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