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De Cámaras y Pandemias…

Actualizado: 28 ene 2021



Evidentemente que la pandemia ha provocado que se haga una gran inversión en ciertos temas prioritarios. Obviamente el principal de ellos son las investigaciones para crear las tan esperadas vacunas de Covid 19. Sin embargo en el área de las TI los mayores esfuerzos han estado en temas de videoconferencias, destacándose las cámaras digitales donde se incluyen aquellas que son capaces de detectar las temperaturas de las personas que son captadas por ellas. En este contexto quiero compartirles este comentario escrito por nuestro amigo y socio José Miguel Santibáñez Allendes y publicado en el sitio www.abe.cl que justamente se llama De cámaras y pandemias… espero que lo disfruten.

En este último tiempo, si hay algo que tiene protagonismo, son las cámaras digitales…

Tanto en los computadores, para poder realizar las sesiones virtuales de reuniones, como parte de los uniformes (¿o vehículos?) de Carabineros, en las manos de muchos manifestantes (sean del apruebo, del rechazo o del no voto), e incluso en transmisión constante como la de Galería Cima.

En todos los casos, se hace evidente que la cámara ayuda a mostrar parte importante de “la realidad”, pero nunca se puede ver “toda la realidad”.

Partamos por la última mencionada, aquella enfocada de manera constante a la plaza Baquedano (que es como se llama la parte donde está emplazada la estatua del caballero), parte de la plaza Italia (el costado entre plaza Baquedano y el río Mapocho, con la estatua del león) y el sector de la salida del metro Baquedano (la salida circular), hacia la plaza Manuel Rodríguez (donde está la otra estatua). A veces se reenfoca para mostrar parte del puente pio nono, y a veces el sector de la salida del metro… Pero no muestra (ni está considerado que lo haga) el sector de Vicuña Mackenna o de la Alameda. Muestra una parte de lo que está pasando (sobre todo con los manifestantes) pero sólo lo que esté enfocando en ese momento. Y así, lo que se ve como una manifestación pacífica, podría estar ignorando una parte mucho más destructiva.

Es similar a lo que pasa con las cámaras en uniformes (las mentadas GoPro que el gobierno compró para documentar mejor el accionar de Carabineros, y que lamentablemente no parecen haber servido justo en los eventos más dramáticos de los últimos años, por lo menos desde el caso Catrillanca en adelante). En el caso del menor empujado al rio, sólo parece haber una grabación desde un dron de Carabineros (que habría sido transmitido por un canal de televisión, pero que había sido alterado para mostrar que el menor “se cae”), pero no de los uniformes… Y ahora sabemos que hay una grabación no necesariamente confiable (se deben hacer las pericias para saber si hay o no alteraciones) de una cámara personal del Carabinero procesado. No es mucho mejor lo que se puede decir en cuanto a las cámaras de los manifestantes, y aunque también pueden ser sometidos a pericia forense para determinar quién, cómo y cuándo tomó cada uno de esos videos que se viralizan en redes sociales, lo cierto es que sólo muestran “una parte”.

No es extraño, algo similar pasa con las declaraciones de los “testigos presenciales” de una y otra parte, también deben ser sometidos a prueba de verdad y, en situaciones de gran tensión como la vivida el pasado 2 de octubre, no es raro que parte del relato esté construido por lo que se vio personalmente, y parte por lo que se escuchó o se creyó que ocurrió.

Y sabemos que al final, los jueces deben determinar si los testimonios y los videos son evidencia o hay que desecharlos por distintas razones (no pocas veces, desechando relatos verdaderos).

Para ello sirven las cámaras, si hay relatos diferentes (“lo empujó”, “salió corriendo y se cayó”, “lo tacleó”, “chocó conmigo y perdió el equilibrio”) una buena cámara y un video no manipulado, ayudan a determinar los relatos más confiables.

Un video manipulado, como el que transmitió un canal de televisión, donde parece que el muchacho “se cae”, aunque segundos después “aparece” mágicamente un individuo al lado del punto de caída, aunque sea de baja calidad y con la marca de agua del canal de televisión), aunque sea el único video, y aunque se hubiese hecho una mejor manipulación, termina siendo evidente ante un experto.

¿Y las video conferencias? Aquí pasa algo interesante. Las video conferencias, a costo de agotarnos mucho más por la atención que significa estar mirando activamente a los participantes, también nos ha enseñado muchas de las cosas que hay que mirar cuando hay algún intento de pasar “gato por liebre”. Para el caso, quien puso una “foto tamaño natural” para no tener que estar frente a la cámara todo el rato en una discusión (quedó detectado al momento en que tuvo que hablar, y llegar a “sentarse” frente a su foto). Para otro caso, cierto congresista que puso un “fondo virtual de oficina” para que no se notara que iba conduciendo… Y por supuesto, todos los casos de quienes han puesto letreros o caído en indiscreciones (como cierto excongresista argentino, o todos aquellos que se levantaron y recién ahí recordaron que no llevaban pantalones) hacen que nos vayamos acostumbrando a notar “lo que no es habitual”.

Hoy, casi todos somos mucho más expertos que antes de la pandemia.

Y para la muestra, la mosca que “aterrizó” (o “acabezó” como dijo alguien en redes sociales) sobre el actual vicepresidente gringo, y que en menos de 2 segundos era “trending topic” en Twitter. En otra época, apenas habría sido una pequeña anécdota del tipo “las cosas en las que se fijan”, hoy no sólo lo vemos, sino que además se guarda en videos adicionales y se hacen memes al respecto.

Hace 20 años, apenas se pensaba que Internet sería importante.

Hace 10 años, aún era “anecdótico” las fotos y videos digitales.

Hoy son parte de nuestro día a día, y tenemos que acostumbrarnos a ello. Incluso a pensar que a dónde vayamos y lo que hagamos, alguien nos puede estar filmando.

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